martes, 26 de mayo de 2009

Cananeo

Puede decirse que los inventores del primer alfabeto fueron los cananeos. El nombre de Canaán, conocido a través de su mención en la Biblia, correspondía a una provincia de Egipto que, a finales de la Edad del Bronce (-XXX), incluía el Líbano y Cisjordania (actual Israel), pero este nombre se usa de forma arbitraria para referirse a un pueblo que habitaba una zona más amplia (entre Siria y Palestina) hacia el 1200 a.C. y cuya cultura, aunque homogénea, incluía varios grupos de dialectos emparentados entre sí. Eran comerciantes y cosmopolitas que establecieron relaciones con los imperios cercanos: egipcios, babilonio, hitita y cretense. Es posible que el contacto con estas culturas permitiera el influjo de otros sistemas de escritura, como el egipcio, y favoreciera, por otro lado, la aparición de un sistema propio de características más simples, con un número reducido de signos de fácil aprendizaje y rápida ejecución. El sistema alfabético protocananeo se habría inventado en torno al siglo XVIII o al XVI a.C., según las diferentes dataciones establecidas. Esta forma de escritura se mantuvo hasta el siglo XII a.C., fecha que coincide con el cataclismo de la invasión de los llamados “Pueblos del mar” (Cretenses). Después de esto, los pueblos de origen cananeo de los que se tiene noticia histórica son los que estaban asentados en las costas del Líbano y norte de Palestina, que se conocen con el nombre de fenicios.La relación directa entre el protocananeo y el fenicio se estableció en 1953, gracias al hallazgo de cinco inscripciones en puntas de flecha procedentes de El-Khadr (cerca de Belén), fechadas hacia el 1100 a.C.Las primeras inscripciones fenicias se fechan hacia el siglo XI a.C. y proceden de la ciudad de Biblos; la más antigua es la del sarcófago de Ahiram, del 1100 a.C. El alfabeto se estableció en veintidós letras, cuyo nombre y forma derivaban de la representación de los mismos en el protocananeo.Las actividades comerciales de los fenicios se extendieron por Asia, el Mediterráneo y llegaron al Atlántico. Gracias a ese contacto con múltiples pueblos, el alfabeto utilizado por ellos se propagó rápidamente. La escritura se iba desarrollando en las diferentes sociedades y pueblos al abrigo de actividades de todo tipo, y el alfabeto fenicio ofrecía un método de fácil aprendizaje, cómodo y económico; lo que justifica el éxito de su expansión. Este sistema se mantuvo con bastante fidelidad en otras lenguas y sólo se modificó lo imprescindible para adaptarse mejor a las nuevas realidades lingüísticas.

El arameo -lengua de las tribus nómadas que ocupaban territorios del Norte de Arabia, Siria y Babilonia-, adoptó el alfabeto fenicio hacia el siglo IX a.C., Se nota una mayor simplicidad. Por ejemplo se introdujo la innovación de un sistema rudimentario para notar vocales, procedimiento que se extendió también al hebreo. El alfabeto fenicio fue adoptado por el hebreo. La inscripción más antigua conocida es la conocida como “calendario de Gezer”, del siglo X a.C., que contiene un catálogo de actividades agrícolas, aunque no es fácil distinguir si se trata de una inscripción hebraica o todavía fenicia. Es, en cambio, una inscripción moabita (idioma semítico también que adopta el alfabeto hebreo) del siglo IX, la denominada del “rey Mecha”, la que atestigua el paso del alfabeto fenicio al hebreo, así como otra de Arad la que muestra el tránsito de uno a otro. Se conocen numerosas inscripciones hebreas, fechadas entre los siglos VIII al VI a.C. y procedentes de Samaria, Arad, Jerusalén, etc., que demuestran un gran desarrollo de la escritura en estas épocas y que fueron escritas sobre una gran diversidad de materiales: papiro, piedra, cuero, vidrio, etc. Como ocurría con el arameo, había una mayor tendencia a la cursividad. Hablamos del hebreo antiguo que al igual que el arameo antiguo fueron sustituidos luego por los modernos provenientes de babilonia que fue el idioma oficial de los imperios babilónico tardío, asirio y persa; incluso se utilizó en Egipto,. El hebreo antiguo se usó en la literatura religiosa hasta el siglo VI a.C., y hasta aproximadamente el 135 d.C. Sin embargo, a partir del siglo VI a.C., la comunidad rabínica y los judíos ortodoxos abandonan esta escritura y la sustituyen por el arameo, que Ezra traería de Babilonia. Se manifiesta en los textos sagrados que, para su mayor difusión, fueron reescritos en arameo. Del que deriva el hebreo moderno, implantado en el siglo III a.C. Además de estas dos lenguas, hay otras también semíticas cuyos alfabetos derivan directamente del fenicio o bien se desarrollan a través de aquéllas: la moabita, ya mencionada a propósito de la inscripción de Mecha, que deriva del hebreo, y la edomita, de los siglos VII y VI a.C. Ambas están situadas dentro de un grupo de escrituras del Sur de Palestina.

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